Ser mujer en Somalia , un no - Estado africano.

Desde Córdoba,G.Pedraza nos envía el artículo de Ramón Lobo,
publicado en el diario "El Pais" , tiutlado:
"La muerte lenta tiene nombre de mujer en Somalía"....Gracias amiga....
sexo femenino en el no-Estado africano
RAMÓN LOBO (ENVIADO ESPECIAL) - Galcayo - 21/01/2007
Ser mujer en un no-Estado como Somalia es peor que una desgracia, es una
condena a una muerte lenta, cruel e invisible. En un no-país donde cada
hombre dispone de un arma de fuego y la utiliza desde 1991 contra su vecino,
hablar de derechos, de lucha, de esperanza y de una vida digna resulta una
utopía. A niñas como Faadumi Husein, de 16 años, les practican la ablación y
les cosen los labios de la vulva (infibulación) para impedir las relaciones
sexuales antes del matrimonio y garantizar su virginidad. "Duele mucho y
duele todos los días", asegura Faadumi.
"Si no te cosen los labios [de la vulva], es muy difícil que un hombre
acepte casarse"
Los padres -no importa qué padres, ni el clan al que puedan pertenecer
porque es una costumbre extendida- les conducen a casa de la gudniin, la
curandera encargada de la operación, cuando cumplen ocho o nueve años.
Algunas niñas mueren por hemorragias e infecciones por la falta de higiene.
Nuuro Crahmaal es enfermera. Tiene 36 años y siete hijos, de los que viven
cinco. Se opone a la doble amputación sexual. "Veo casos todos los días.
Cuando ayudo en un parto trato de convencer a la madre para que no se lo
haga a su hija cuando crezca. Algunas escuchan y parecen comprender, pero
otras se enfurecen porque dicen que es una tradición religiosa y que nadie
puede ir contra ella".
Amira tiene 22 años y es bellísima, como la mayoría de las somalíes: piel
tostada y tersa, rasgos suaves, ojos negros grandes y luminosos y una leve
sonrisa. Su tercer hijo está en el hospital postrado en una colchoneta con
malnutrición severa. A ella le practicaron la doble agresión a los ocho años
y la acepta como algo normal: "Le pasó a mi abuela y a mi madre y me ha
pasado a mí. Si tuviera una hija se lo haría también".
En la cocina del hospital de Galcayo sur huele bien. Halimo prepara en u
enorme puchero un guiso de arroz con judías y verduras. Tiene 25 años y no
está casada. Vive con su madre y una hermana y prefiere dedicarse antes al
trabajo que a un hombre. "Si te casas tienes que abandonar el empleo, el
marido te hace un niño, luego se divorcia y se marcha. Prefiero estar sola".
Halimo no explica la razón de su soltería, infrecuente a su edad en un país
con una esperanza de vida de 47 años. Quizá una frase de la enfermera Nuuro
sea la respuesta: "Si no te cosen los labios es muy difícil que un hombre
acepte casarse contigo".
Una semana antes del matrimonio, arreglado de antemano entre las familias,
el hombre comprueba visualmente el estado del sexo de su futura esposa. Si
la vulva no está sellada significa que ha estado con otros hombres y la
repudiará. Si es aceptada, la mujer volverá a la curandera gudniin para una
segunda operación. "Es otro momento de riesgo por las hemorragias y las
infecciones. Se practica una semana antes de la boda porque es el tiempo que
suele necesitar la paciente para recuperarse. Los primeros días no puede
sentarse, apenas camina y sufre grandes dolores", explica la enfermera.
La niña Faadumi Husein, que acepta ese rito que tanto le duele, tiene la
mirada huidiza. Parece tímida, como si estuviera educada en el miedo. Vive
en una diminuta habitación con sus padres y tres hermanos varones. Nunca ha
ido al colegio. No sabe leer ni escribir. En casa se encarga de la limpieza
y de ayudar a su madre. Jamás ha pisado un cine, pero le gustaría ver algún
día una película india. "Mi padre no me lo permite porque dice que está en
contra del islam". Se queja de las palizas de su padre y hermanos. Dice que
ése es otro de los problemas de la mujer somalí.
Shukri M. ha cumplido los 18 años. En el brazo derecho tiene la marca de una
bala. Se la descerrajó un miliciano hace una semana. "Estaba limpiándome los
dientes debajo de un árbol cuando él apareció. Le pedí que me dejara
marchar, pero me agarró y me tiró al suelo. Me quitó la ropa y me violó.
Cuando escapé, disparó". Shukri fue rescatada por un coche cuyos ocupantes
oyeron las detonaciones. "El hombre está detenido y cuando me cure iré a
casa, mi marido se reunirá con la familia del otro y negociará una
solución". Shukri, sin hijos vivos, cree que su marido se divorciará tras
cobrar el dinero.
Además de la violencia general y de la física y de las mutilaciones
sexuales, hay una tercera agresión que afecta a las mujeres y la casi
totalidad de la población somalí, cerca de ocho millones de personas: la
pobreza extrema.
Odheeho Cabdile es una de sus víctimas. Tiene 90 años y luce el porte de una
gran dama. Jamás vivió en una casa ni tuvo trabajo más allá de vender
legumbres en el mercado cuando era joven. Duerme sobre un camastro fabricado
con tiras de ropa sobre la arena fría de las noches de Galcayo. Es una
desplazada desde que a los 10 años se quedó huérfana. Hoy no ha comido, ni
bebido leche, té o agua, su dieta habitual. Depende de la caridad de sus
vecinos, tan pobres como ella. Habla pausada, encogida en sus recuerdos
dentro de una cabaña de un metro cuadrado techada por un plástico naranja.
Tuvo 11 hijos de los que seis sobreviven en la miseria. Le gustan los
plátanos y los mangos, pero son un lujo prohibido, un sueño.
La enfermera Crahmaal cree que la creación de un Estado ayudaría a la mujer.
"Se podrían decretar leyes que nos protejan, pero aun así sería difícil
porque la tradición es más fuerte que la ley. Éste es un país del islam y
ninguna norma puede ir contra ello".
Tras la derrota en diciembre de la Unión de los Tribunales Islámicos,
demonizados por EE UU como los nuevos talibanes, Somalia ha regresado a
manos de los señores de la guerra que la destruyeron. Ahora, libre de
supuestos terroristas, el nuevo país se parece demasiado a otros
experimentos internacionales recientes: los que ganaron la guerra no
aparentan ser mucho mejores que los que se fueron.
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La noticia en otros webs
"Si no te cosen los labios [de la vulva], es muy difícil que un hombre acepte casarse".
http://marialob.blogspot.com/2007/01/hasta-cuanto-ha-de-soportar-la-mujer-en.html
/elpepusoceps/20070107elpepspor_1/Tes
http://www.analitica.com/mujeranalitica/documentos/5954663.asp
Aquí encontrarás mucha inflormación multimedia sobre Somalia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Somalia