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Fetichismo de la mercancía intima.(F. Buen Abad D.)

Escrito por novoyatirarlatoalla 27-03-2007 en General. Comentarios (0)


Os paso esta dirección de REBELIÓN de donde he sacado este formidable artículo
de F.Buen Abad  Dominguez y donde podeis leer muchos más de otros autores/as...
Por cierto sabeis porqué he añadido unas camelias al escrito?
Pues porque en la famosa novela de Alejandro Dumas se cuenta la historia de 
Marie Duplessis la cortesana más famosa de su época...se anunciaba receptiva a
proposiciones románticas con una camelia blanca en la mano y una roja si pedía
 paciencia...hay quién dice que por estar en sus dias del período menstrual....
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=47977


10-03-2007
Las Mujeres y sus Días
Fetichismo de la mercancía íntima: Tirar la Toalla

Fernando Buen Abad Domínguez

El problema no es de "género" el problema es de clase.

Hay que andar con pies de plomo cuando se incursiona en temas relativos
a la intimidad, anatomía o fisiología femenina por lo frágiles que son las
fronteras entre el desenfado y la ofensa. Seguramente hablar, publicitar o
comercializar toallas femeninas disgusta a más de una sensibilidad, mientras
a otra, le parece de lo más "natural" y cosmopolita, mantener informada a
la población sobre los tipos, tamaños, diseños y virtudes de un artefacto
"higiénico", "inocente" y "práctico" Dime qué toallas usas y te diré quién eres.

Fetichizadas por la cultura de masas, para cumplir con sus liturgias mercantiles,
las toallas femeninas son algo más que discretos y absorbentes solucionadores            de bochornos mensuales. Se las asocia con términos y conceptos que
en su ambigüedad eufemizan trasfondos de intenciones mercadológicas
bastante poco fieles a las problemáticas verdaderas de las mujeres.
Confort, modernidad, seguridad, status y cientos de sucedáneos
verborréicos manoseados para consolidar un estilo casi clásico en la
publicística contemporánea. Imagen de individuos standarizados,
prototipo de los valores más superficiales. Identidad femenina desechable.
Lo que es acontecimiento cíclico de la naturaleza y expresión enigmática de
la fertilidad se cubre con discursos moralistas y maniqueos evidenciados
cuando, por oposición aparente, se esgrimen ideas de limpieza, discreción,
femineidad, realización y dinamismo. La moraleja sigue siendo todo lo contrario.
Detrás de la naturalidad aperturista con que se ofrece el discurso propagandístico
se agazapa la ideología que ha hecho de la menstruación materia de
satanizaciones brutales. Es el discurso que sobreentiende la sangre mensual
como sinónimo de suciedad, animalidad, fealdad y peligro. Es el discurso de las
consejas oscurantistas reaccionarias y represivas que siempre estigmatizaron a
la mujer durante sus períodos menstruales. Es la ideología sometedora que
apetece insistir en que ahora, para paliar el efecto desagradable producido
por la "regla", y para ser "libre", "dinámica", "segura" y más mujer hay
que usar productos novedosos, garantía de discreción. No hay apertura,
hay ocultamiento sofisticado.

Tal vez para muchas mujeres, efectivamente, el uso de algunas soluciones
ofrecidas por las toallas femeninas, alivien más o menos, las incomodidades
menstruales que no todas sufren. Seguramente la investigación ha logrado
avances que en términos de materiales, formas y costos resuelven lo
que en otro tiempo fue asumido de manera distinta. Pero lo que debe
ser atendido es asunto específico del desempeño cotidiano femenino con
sus realidades y necesidades en sociedades misóginas incapaces de
abanderar el respeto generalizado. Comenzando por su naturaleza.

La menstruación no es una "maldición divina", no es "suciedad" ni
"mancha" en la dignidad. No tiene por qué ser ocultada, disfrazada,
camuflada o eufemizada para tranquilizar a esperpentos asustadizos
que se inquietan por toda manifestación orgánica. Hay que ponerlo
en claro aunque parezca ridículo en pleno exitismo posmoderno neoliberal.
Aún hoy en nuestras sociedades están presentes los mitos e
ignorancias que marginaron a las mujeres por el hecho de menstruar.
Se las apartó de los cultivos porque eran sospechosas de perjudicar
las cosechas. Se las encerró en habitaciones especiales porque en
períodos menstruales eran portadoras potenciales de enfermedades y
calamidades en todo orden. Se las miró con desprecio porque
"olían mal", porque estaban "poseídas", porque eran portadoras de
"pecados originales" asociados con la "sangre sucia".

No es gratuito el peso de esa vergüenza atávica generada en las
mujeres y no es casual que en la historia de su sometimiento
esclavizante, algunos mitos de la menstruación sirvieran como
puntales enfatizadores de tanta culpa descargada ferozmente en su contra.

Por la menstruación las mujeres también son víctimas de chistes
morbosos, de incomprensión laboral y familiar, de sospechas y
menosprecios que bien merecerían poner en tela de crítica a la
sociedad entera. No se admite ni respeta el impacto general que
sucede mensualmente sobre al estado general del ánimo, el rendimiento,
los trastornos emocionales ni las revoluciones psicofísicas originadas
durante los estadios premenstruales, menstruales y postmenstruales.
Aunque según algunas mujeres es mucho lo que se exagera.
Publicísticamente, se ha hecho del fenómeno, deporte demagógico
audiovisual que tiene como coartada cuanto estereotipo se imagine.
Juegan a la suavidad más cursi, propia del engaño pudoroso que se
escurre entre imágenes y frases, prudentemente atrevidas y
mojigatamente aperturistas. Hacen protagonizar a la mujer el rol
de esa heroína vencedora de sus vergüenza ancestrales, en favor de
un "mundo feliz" e higiénico, posible sólo si se engancha mensualmente
(y para siempre) con el consumo del fetiche mercantil anunciado.
Se da un tratamiento histórico a ese antes y después fronterizado por
el uso de una toalla que en su sequedad escurre promesas jugosas
de modernidad, aceptación y discreción. Avergonzar a los demás ha
sido siempre buen negocio. Pregúntese a los comerciantes del pecado y
la culpa. Por si fuera poco, el microclima ideológico posicionado por la
publicística para crear un círculo vicioso entre la imagen femenina aceptada,
"juvenil", y "abierta", con el pasado tenebroso del estigma, genera
dependencias subliminales costosísimas para la sociedad. No omitamos
el problema ecológico.

A una población desinformada sexológicamente, engañada con el manual
del usuario feliz para los genitales, (perpetrado por los genios del control
poblacional) y asustada con el pandemónium del SIDA,- más toda la
herencia culpígeno religiosa y terapéutico redencional-,. le quedan
pocas escapatorias. Tiene ante sí, la inteligencia mercenaria de
quienes sólo quieren vender con eficiencia a cualquier costo lo
que sea. Y se enriquecen impunemente.

Cada toalla femenina es además portadora de un principio consumista
perfectamente inoculado en el paquete ideológico que la soporta.
La oferta y la demanda apuntaladas con mercados copados, doctrinarismo
publicitario, densidad poblacional y ciclicidad orgánica son plato magnífico
donde se relamen los bigotes ciertas marcas. ¿ Dónde estarán todas las
alternativas ideadas para el caso y dónde las políticas sociales de quienes
no pueden ignorar la dimensión del tema? El gato cuida los bifes. Si las
toallas femeninas son prácticas, cómodas, y liberadoras lo son por su
carácter funcional y no por el fetiche mercantil en que se han convertido.
Ni agregan ni restan personalidad a la usuaria. ¿Por qué no son una
prestación laboral adicional ?

Pisar con pies de plomo los temas vinculados a la intimidad, sexualidad
y fisiología femenina sirve de mucho para no herir susceptibilidades. Las fronteras
entre lo cierto y lo falso son frágiles, la impunidad galopante, la desinformación
pan diario y la crítica paupérrima.. Lo único que no podemos hacer ante esto,
es tirar la toalla. El problema no es de género, el problema es de clase.


Hablemos de Galicia

Escrito por novoyatirarlatoalla 27-03-2007 en General. Comentarios (0)
Os posteo un muy interesante artículo que junto con otros igual de interesantes
podeis ver en el blog :LA MIRADA DEL MENDIGO.
Y qué fotos de Galicia y de sus montañas.....ufff !!impresionantes!!
http://lamiradadelmendigo.blogspot.com/
Tampoco os perdais este sobre "Pornografia católica" :

http://lamiradadelmendigo.blogspot.com/2007/03/pornografa-catlica.html

Carballo americano

Nuestro querido Director Xeral de Montes, excelentísimo señor Alberte Blanco, fue a la comarca de Monterrei a hacerse la "foto verde", enorgulleciéndose de haber repoblado 175 hectáreas.

¿Qué bien, no? Pues no.

Esas 175Ha son la nona parte de las que ardieron en el incendio de Agosto del 2005 (más de 1500Ha). Es evidente que si arden nueve y repoblamos una, haremos una magnífica campaña electoral, pero no resolveremos una mierda el problema.

Aún por encima, la mayoría de árboles plantados vuelven a ser pinos (como los que se quemaron). A ver cuanto tardan estos en arder. Si sólo se plantan, y no se solucionan las causas estructurales que provocaron los fuegos, no es más que echarle combustible a la caldera.


Bueno, también se han repoblado con robles. ¿Algo es algo, no?

¡Pues tampoco! Se está repoblando con Quercus Rubra, esto es, Roble Americano, de más rápido crecimiento que el roble autóctono (Quercus Robur).

Como campaña de márketing, está muy lograda. Sólo inviertes la décima parte de lo necesario, pero en la conciencia pública queda como que has repoblado (tampoco nadie va a ir al monte a comprobarlo). Y encima vas de ecologeta comprometido diciendo que has repoblado con carballos...si, carballos americanos. Tan propios de esta tierra como los eucaliptos que nos regalaron el Ferrolán y el Vilalbés.

Este nuevo gobierno del PSOE y el BNG no hace nada distinto del anterior gobierno, la diferencia es que éste lo hace con mejores modos, más amablemente.

Derecha liberal españolista, derecha liberal galleguista, y derecha conservadora españolista. Ni un sólo diputado de izquierda en el Parlamento Galego. Eso se paga. Y los gallegos lo están pagando:

400.000 gallegos son pobres, y más de 100.000 sufren pobreza extrema

Bueno, para que aprendáis a distinguir. Éstas son las hojas de carballo, las de arriba son las de roble americano. Disfrutad de éstas en la foto, porque los mamarrachos de la Xunta han decidido que es más rentable promocionar su primo de las Américas....
Esta gentuza encorbatada que viene de la capital (Madriz o Santiago) en coche oficial, siempre con prisas. Qué culpa tendrá nuestro pobre carballo de crecer tan lento. Más lento que la voracidad humana por amasar dinero. Pinos, eucaliptos, y ahora roble americano. Está claro que lo que se quiere es que desaparezca el carballo de los paisajes de esta tierra

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha
Victor Hugo

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Transformación familiar

Escrito por novoyatirarlatoalla 27-03-2007 en General. Comentarios (2)




ELIZABETH JELIN Pan y afectos. La transformación de las familias


Elizabeth Jelin
PAN Y AFECTOS.
LA TRANSFORMACIÓN DE LAS FAMILIAS
Prefacio
Los diarios y la televisión presentan todos los días conmovedoras
noticias sobre la familia. Por un lado, las noticias de violencia y maltrato:
“amores que matan” y se traducen en crímenes pasionales y
asesinatos de grupos familiares, violencia doméstica de todo tipo,
conflictos entre progenitores por “apropiarse” de los hijos, chicos (y
viejos) abandonados, separaciones y divorcios destructivos y violentos.
Por otro lado, las que reflejan, en apariencia al menos, fuerzas
ligadas al amor y al cuidado de los otros, que se tornan noticia
porque se dan en contextos o situaciones sociales que superan lo
que se define como amor o cuidado “normales”: el uso (¿y abuso?
especialmente en el cuerpo de las mujeres) de tecnologías reproductivas
para tener un hijo “de la propia sangre”, parejas homosexuales
que reclaman su derecho a la mater/paternidad, reencuentros con
viejos amores, la emoción de la reconciliación, magnificada por las
cámaras de la televisión.
¿Qué significa todo esto? ¿Qué está ocurriendo en el mundo con
aquello –la familia– que se había instalado en la vida cotidiana como
“natural” o “normal”? ¿Aquello que parecía estar en la base de
la convivencia cotidiana, considerada como célula básica de la sociedad,
que acompaña y envuelve (o atrapa) a los seres humanos desde
que nacen hasta que mueren?
No hay una respuesta única a estos interrogantes. Este texto intenta
explorar algunas dimensiones, tendencias, hitos, que puedan
aportar instrumentos de reflexión y de análisis sobre procesos histó-
ricos en curso. Como todas/os somos protagonistas de estos procesos
sociales, económicos, políticos, culturales y tecnológicos, cada
uno tendrá que encontrar el punto de convergencia entre sus propias
concepciones y vivencias personales en familia, por un lado, y
los “datos” y las tendencias históricas que marcan el mundo en que
nos toca vivir, por el otro. Es en ese punto de convergencia entre la
biografía personal y la historia social, entre las inquietudes personales
y los grandes problemas sociales (para parafrasear a C. W. Mills)
donde cada lector podrá encontrar su singularidad, y de donde podr
á derivar su capacidad de creatividad e innovación (o “imaginaci
ón sociológica”, según las palabras del autor).
Anticipemos la tesis central del libro: la familia es una instituci
ón social, creada y transformada por hombres y mujeres en su accionar
cotidiano, individual y colectivo. Su universalidad reside en
algunas funciones y tareas que deben ser realizadas en toda sociedad.
El cómo y por quién se llevan a cabo, las formas de organizaci
ón de los agentes sociales, los entornos y las formas de la familia
son múltiples y variables. Esta variabilidad no es azarosa ni se halla
puramente ligada a diferencias “culturales”: hay potentes procesos
de cambio social, económico, tecnológico y político de los cuales
forman parte las transformaciones en la familia. La indagación que
sigue no es neutral; no se trata de exponer o reconocer diversidades
o complejidades en las familias. Por el contrario, parte de una perspectiva
comprometida con la democracia y la igualdad, y apunta a
mostrar los procesos y las tendencias que ayudan (u obstruyen) a la
democratización social, tanto en el interior de las familias y en la
relación entre la variedad de formas de familia como en el contexto
sociopolítico más amplio.
En cada uno de los temas y debates que presentamos la bibliograf
ía es abundante. No podemos hacer justicia a todo lo que existe
y a todas/os las/os autoras/es que inspiraron nuestro pensamiento
sobre el tema. Sólo incluimos las referencias bibliográficas cuando
se trata de una cita textual o de una fuente de datos.

Introducción
El concepto clásico de familia parte de un sustrato biológico ligado
a la sexualidad y a la procreación. La familia es la institución social
que regula, canaliza y confiere significado social y cultural a estas
dos necesidades. Incluye también la convivencia cotidiana, expresada
en la idea del hogar y del techo: una economía compartida, una
domesticidad colectiva, el sustento cotidiano, que van unidos a la
sexualidad “legítima” y a la procreación.
Distintas sociedades, con organizaciones sociopolíticas y estructuras
productivas diversas, han ido conformando organizaciones familiares
y de parentesco muy variadas. La literatura antropológica
clásica se ha dedicado extensa e intensamente a la heterogeneidad
de las estructuras de parentesco, desarrollando una compleja taxonom
ía: matri y patrilinealidad, matri y patrilocalidad, linajes y clanes,
reglas de exo y endogamia, monogamia y poligamias/poligenias
de diversas formas, etc. Sin embargo, toda esta heterogeneidad cultural
tiene algo en común: se trata siempre de cómo se organiza la
convivencia, la sexualidad y la procreación.
En la realidad social que nos toca vivir, no nos encontramos ni
remotamente con tanta diversidad organizativa. Por el contrario, vivimos
en un mundo mucho más homogéneo, donde hasta no hace
mucho tiempo había muy pocos cuestionamientos a un modelo de
familia “ideal” o idealizado: la familia nuclear y neolocal (es decir,
caracterizada por la convivencia de un matrimonio monogámico y
sus hijos, que conforma su propio hogar en el momento del matrimonio),
donde sexualidad, procreación y convivencia coinciden en
el espacio “privado” del ámbito doméstico. Este modelo es parte de
una imagen que se ha ido construyendo en la historia social de Occidente,
especialmente durante los últimos dos siglos, según la cual
la familia nuclear es sinónimo de la familia, y se la concibe como
anclada en una “naturaleza humana” inmutable, que conlleva también
 una concepción particular de la moralidad (cristiana) y la normalidad.
El predominio de esta imagen de la familia, su naturalización
(proceso por el cual se la identifica como lo “natural”, o sea, guiada
por principios biológicos) y su peso como definición de lo “normal”
(frente a las desviaciones, patologías y “perversiones”) obstruyeron
y ocultaron dos fenómenos muy significativos, tanto cuantitativa
como cualitativamente: primero, el hecho de que siempre hubo otras
formas de organización de los vínculos familiares, otras formas de
convivencia, otras sexualidades y otras maneras de llevar adelante
las tareas de la procreación y la reproducción. Las nuevas investigaciones
históricas sobre estos temas proliferan y se reproducen: la
homosexualidad en la historia, la circulación social –comercio, entrega,
robo, adopción legal e informal– de niños y niñas, las formas
de convivencia elegidas o forzadas que no se basaban en lazos de
parentesco, son algunos de los temas centrales de la nueva historiograf
ía de la vida cotidiana, que saca a la luz aspectos hasta hace
poco históricamente invisibles.
En segundo lugar, y esto también está en pleno proceso de tornarse
visible, la familia nuclear “arquetípica” está muy lejos de serlo
si se la mira desde un ideal democrático: tiende a ser una familia
patriarcal, donde el “jefe de familia” concentra el poder, y tanto los
hijos e hijas como la esposa-madre desempeñan papeles anclados
en la subordinación al jefe. Estos rasgos, por supuesto, no siempre
se manifiestan con la misma intensidad, pero son constitutivos de
esta forma de familia. La conceptualización de la familia con una
perspectiva de género y el análisis crítico sobre la distinción entre el
mundo privado y el ámbito público han generado una nueva camada
de investigaciones que ponen en cuestión esa imagen idealizada
de la familia nuclear. Ambos desarrollos, no sólo convergentes sino
a menudo integrados, permiten avanzar en el planteo y en el análisis
de las tensiones y dilemas que la institución familiar o, mejor dicho,
la multiplicidad de modalidades de organización familiar enfrentan
en la actualidad.
El hecho central es que vivimos en un mundo en el que las tres
dimensiones que conforman la definición clásica de familia (la sexualidad,
la procreación, la convivencia) han sufrido enormes transformaciones
y han evolucionado en direcciones divergentes. El matrimonio
heterosexual monogámico ha perdido (si alguna vez lo tuvo) el
monopolio de la sexualidad legítima, y la procreación y cuidado de los
hijos no siempre ocurren “bajo un mismo techo”, con convivencia
cotidiana. Surgen entonces dudas acerca de qué es –o sigue siendo– la
familia. La imagen, convertida ya en lugar común, es que la familia
está “en crisis”. Pero, ¿qué familia está en crisis? Si se habla del modelo
tradicional “ideal” del papá que trabaja afuera, la mamá que limpia
y atiende a los hijos, y el nene y la nena, no hay dudas de que hay una
situación de crisis. Esa familia “normal” está atravesada por mamás
que trabajan, por divorcios y formación de nuevas parejas con hijos
convivientes y no convivientes (“los míos, los tuyos, los nuestros”),
por transformaciones ligadas al proceso de envejecimiento (viudez y
hogares unipersonales). A esto se agregan otras formas de familia más
alejadas del ideal de la familia nuclear completa: madres solteras y
madres con hijos sin presencia masculina, padres que se hacen cargo
de sus hijos después del divorcio, personas que viven solas pero que
están inmersas en densas redes familiares, parejas homosexuales, con
o sin hijos. Todas ellas son familias.
Lo que tenemos en curso es una creciente multiplicidad de formas de
familia y de convivencia. Esta multiplicidad, lamentada por algunos,
puede también ser vista como parte de los procesos de democratizaci
ón de la vida cotidiana y de la extensión del “derecho a tener derechos
” (inclusive al placer), con lo cual la idea de crisis se transforma
en germen de innovación y creatividad social.
Hasta ahora, no hablamos del amor, de los afectos, de la intimidad,
aspectos implícitos en la noción de familia con que se maneja
el sentido común. Nuevamente, la tarea a desarrollar en este libro es
analítica, es decir, habrá que deconstruir, desarmar, contextualizar
el lugar de los afectos, amores y pasiones en el ámbito familiar, para
poder reconstruir la multiplicidad de sentidos y espacios para la expresi
ón de sentimientos y afectos, así como el espacio para la intimidad.
Adelantemos algo en esta dirección. Aunque en la vida cotidiana
la familia es percibida como el ámbito del amor, en realidad hay sólo
un vínculo que idealmente se basa (y no desde hace mucho ni para
todas/os) en el amor: la elección de pareja. Todos los demás vínculos
familiares son “adscritos”: padres y madres, hermanos y abuelos
están definidos independientemente de la voluntad de cada uno. Y
si bien se puede elegir el momento y la oportunidad de tener un hijo,
no hay elección de las características del hijo/a que va a nacer (por
lo menos hasta ahora, aunque la tecnología de la reproducción y los
avances en la clonación permiten imaginar un futuro diferente… e
intimidador). El afecto dentro de la familia, entonces, se construye
socialmente, sobre la base de la cercanía en la convivencia, de las
tareas de cuidado y protección, de la intimidad compartida, de las
responsabilidades familiares que las demás instituciones sociales (la
escuela, la Iglesia, el Estado) controlan y sancionan. Hay, entonces,
una tensión irreductible entre el amor y la pasión en la elección de la
pareja (que puede acallarse o desaparecer con el tiempo) y la responsabilidad
social de los vínculos de parentesco, que se extienden
a lo largo de toda la vida.
Podemos anticipar algunas de las reacciones que puede provocar
la lectura de este libro. ¿Es un libro sobre mujeres? Ésta puede ser una
primera reacción. Es que los temas de la familia y el hogar –las tareas
domésticas, la gestación y cuidado de los niños, el afecto y la “devoci
ón” de la madre– han sido tradicionalmente y siguen siendo “asuntos
de mujeres”. Aun en el mundo público de las políticas sociales,
estos temas son identificados con la labor de mujeres, sea de funcionarias,
“primeras damas” o de alguna otra figura maternal. Se trata,
entonces, de reconocer que ¡en la familia también hay hombres! Y no
solamente como proveedores económicos. Hombres y mujeres tienen
distintos lugares y roles diferenciados que están en proceso de transformaci
ón. Mujeres que salen a trabajar o que son “jefas de familia”,
hombres que reclaman su derecho a la paternidad constituyen desarrollos
recientes, con efectos de largo plazo, muy significativos. Sólo
tomando sistemáticamente las relaciones de género como eje del aná-
lisis es posible llegar a dilucidar estas transformaciones.
Una segunda pregunta posible: ¿es un libro feminista? Hemos respondido
ya al plantear la perspectiva de la democratización en la familia.
Esta democratización implica, como horizonte, un entorno de
intimidad y convivencia planteado desde el respeto y el reconocimiento
de sus miembros como “sujetos de derechos”, sin estar subordinados
a un poder arbitrario y a menudo basado en la violencia. Ésta es la
perspectiva “feminista” desde la cual el libro está escrito.

Un monstruo en el espejo.

Escrito por novoyatirarlatoalla 27-03-2007 en General. Comentarios (0)
Sara magnolia ha enviado esta interesante colaboración....Gracias hermosa....



Pues curioso "un mosntruo en el espejo."
Una película que fascina, la adaptación de frankenstein que rodaron los extraordinarios  Edison Studios en 1910. Para los que no la hayáis visto (y os recomiendo que la hagáis ), se trata de una joyita  de 12 minutos que no solamente pasa por ser la primera versión cinematográfica de la inconmensurable novela de Mary Shelley, sino que además es considerada como la primera película de terror de la Historia.

El monstruo (que acaba de irrumpir en la noche de bodas de su creador) se mira en el espejo, se horroriza y... desaparece, quedando solo su reflejo. Frankenstein entra y se mira en el espejo: durante unos segundos, lo que ve en él no es su propio reflejo, sino a su criatura. Frankenstein se mira en el espejo y ve a su criatura. Hoy nos puede parecer un simbolismo de preescolar, pero hay que tener en cuenta que era 1910: si, en sus primeros pasos, el cine fue capaz de interpretar de una manera tan audaz un clásico como el de Mary Shelley, tal vez habría que empezar a preguntarse en qué momento se truncó su proceso de evolución.

http://video.google.com/videoplay?docid=-3076844987926952949




Emma Shaplin

Escrito por novoyatirarlatoalla 26-03-2007 en General. Comentarios (0)


La voz maravillosa de Emma Shapplim la podeis  oir  en esta página de
videos de youtuve:

http://www.youtube.com/results?search_query=emma%20shapplin&search=Search


Y aquí podeis oirla en MP3:
http://www.emusic.com/album/10850/10850982.html
CUOR SENZA SANGUE

La pluie bat l'onde…
Entre les pierres, des soupirs…
Cette terre me fut hostile
Dès que je la vis

Ô soleil céleste,
Souffle des choses mentales,
Sans les paroles
Dont la douceur me blesse,
Je ne vivrais pas…

Paroles douloureuses
Destin vain
Tu verras,
Qu'un cœur privé de sang
Ne peut plus chanter

Moitié hiver, moitié été…
Exilée, privée de vous
Ma vie s'enfuit
Et me rend esclave du fleuve

Je ris et je pleure,
La vie me dégoûte
Et je me déteste
Celui que je voudrais aimer
Me fait la guerre

Réponds-moi Seigneur,
Réponds-moi !
Je ne peux plus parler…