Trozo de Amor

Escrito por novoyatirarlatoalla 03-11-2006 en General. Comentarios (0)

Trozo de amor, por Claudia Reina Antúnez
Tema Cartas de Amor

Una mierda. Una verdadera mierda que te hayas ido así, sin decir nada, sin siquiera una nota. Dónde está la cortesía. Nada te costaba escribirme unas líneas que podrías haber dejado pegadas en la puerta del refrigerador; yo las hubiera leído y te habría insultado, hijo de puta, porque eso es lo que correspondía en un caso así, me habría desahogado, habría lanzado mil maldiciones a la perra que te parió, y ni siquiera pude hacer eso, no me dio tiempo el desconcierto de encontrar los cajones de tu ropa vacíos, los libros desaparecidos, hasta los míos (ahí sí te dediqué un insulto muy sucio), los cuadros, todo.

Quién sabe por qué te fuiste. A lo mejor conociste a otra. A lo mejor estabas harto de mí como yo de ti, pero yo sí te hubiera dejado una nota, al menos para decirte: estoy hasta la madre de ti, el amor ya no me alcanza para perdonar tus conversaciones estúpidas, tus ronquidos que no me dejan dormir, tus gustos cada vez peores en cuanto a libros, conciertos, restaurantes. Habría sido discreta. No mencionaría ciertas cosas, utilizaría palabras que sólo te hirieran superficialmente, por piedad, por respeto, por ese trozo de amor que siempre queda, al menos por un tiempo.

Pero ni siquiera una nota. Tengo que llegar a la casa y no encontrarte, decir mi vida dónde estás mientras voy recorriendo los cuartos creyendo que a lo mejor estás jugando conmigo, como otras veces. Luego darme cuenta de lo que pasa, intuirlo, y comprobarlo al abrir los cajones, al ir al estudio y ver los estantes de los libros vacíos. Y todavía, imbécil, hacerme buscar por toda la casa una nota, pensando que tal vez tuviste un imprevisto inaudito; todavía disculparte ante mí misma para no odiarte cuando era obvio que te largaste.

Una verdadera mierda, amor mío, lo que hiciste. Dejarme sola sin una explicación que suavizara la puñalada que me diste, sabiendo que me aterra pasar la noche sola. Qué te costaba: me voy, no puedo seguir contigo. Eres una bruja, una loca, una histérica; incluso si hubieras escrito eso habría podido perdonarte con el tiempo, hasta te habría dado la razón.

Tan fácil que hubiera sido tenerme un poco de consideración, aunque fuera para que esa noche no la pasara en vela recordándote, bebiendo vaso tras vaso de whisky y tratando de no llorar, porque me daba sentimiento que te hubieras ido así, a hurtadillas, como el hijo de puta que eres y serás siempre, dejándome abandonada con ese trocito de amor que todavía sentía por ti.

Carta finalista (sexta clasificada) del IV Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor de la Escuela de Escritores.

 

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