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La Argentina Insolente

Escrito por novoyatirarlatoalla 03-11-2006 en General. Comentarios (3)

LA ARGENTINA INSOLENTE

En mi casa me enseñaron bien, pero todo estaba mal

 

Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:

 

Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.

 

Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.

 

Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa. No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.

 

Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas. Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.

Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.

 

Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.

Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el  sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente.

 

La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible. El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor, y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo. Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.

 

Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite).

 

El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas arriba. Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: la impunidad. ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad. En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad. Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.

 

Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa. Y así creí que sería en la vida. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado.

Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:

 

Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable,

y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.

 

Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo. Eso es lo que nos arruinó. La INSOLENCIA. Usted puede romper una regla, es su riesgo, pero si alguien le llama la atención, o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes. La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.

 

El mal de los Argentinos es la insolencia.

La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza. La insolencia hace un culto de cuatro principios:

 

  1. Pretender saberlo todo
  2. Tener razón hasta morir
  3. No escuchar
  4. Tú me importas sólo si me sirves.

La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación. La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (Muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo, cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira. Así nos vamos a quedar sin trabajo todos. Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.

 

Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas? Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿Por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes? Yo se lo voy a contestar, PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso, y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados.

Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas. Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.

  1. No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre.
  2. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
  3. Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla!!
  4. Si es un automovilista respete los semáforos, y respete los derechos del peatón.
  5. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.

Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA. Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada. Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa. Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío. Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.

 

¿A USTED QUÉ LE PARECE? ¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE?

 

Dr. Mario Rosen 

Espero no haber sido insolente. En ese caso, disculpe. 

 

(¿Sería muy insolente si le pido que lo reenvíe?)

 

Cambia, todo cambia...

Escrito por novoyatirarlatoalla 03-11-2006 en General. Comentarios (7)

Como Dios, canta este poema La Negra Sosa .clicca aquí y escuchala
 La letra y la música es de Julio Numhauser , poeta chileno...casi no hay información de él en Internet,,,pero sus poemas son bellísimos.

cambia lo superficial
cambia también lo profundo
cambia el modo de pensar
cambia todo en este mundo.
cambia el clima con los años
cambia el pastor su rebaño
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.
cambia el sol en su carrera
cuando la noche subsiste
cambia la planta y se viste
de verde la primavera.

cambia el pelaje la fiera
cambia el cabello el anciano
y así como todo cambia
que yo cambie no es extraño.
pero no cambia mi amor
por más lejos que me encuentre
ni el recuerdo, ni el dolor
de mi pueblo y de mi gente.
y lo que cambió ayer
tendrá que cambiar mañana
así como cambio yo
en esta tierra lejana.

Julio Numhauser

Padre Nuestro(versión libre)

Escrito por novoyatirarlatoalla 03-11-2006 en General. Comentarios (0)
PADRE NUESTRO  (Versión Fashion)
Santo Papi, darling que estás en lo más top de los top, nada que ver que alguien se meta con tu nombre;
Venga a nosotros una invitación a tu reino, penthouse, suite presidencial o 'whatever' que tengas en los cielos.
Mándame a un ángel divino para ir a tu cielo o vente acá a la tierra o sea, 'whatever', pero siempre como tú quieras, ¿ok?

Bendice 'please' a mi papi  , a mi mami  , a toda la gentita, a mi please, a mi mejor amiga   y a mi perrito, ah, si... y a todos esos 'wanna-be',  a los que creen que son como nosotros y a todos esos pobrecitos que jamás van a ir a una fiesta (igualados y feoooos) que, a pesar de todo,   me rodean, y nunca dejes que me falte el crédito en la American (jamás primero muerto!), ni el Burger, ni en el Mail, ni en mi Hi5, etc, etc.....
Sorry, por esas cosas que a veces hago, o  sea nada que ver contigo, cáptame bien ok?, y acuérdate que yo no les paro bola a esos "losers" que me estresan y que atentan contra tu voluntad.
Please, 'never' dejes que de las cosas que hago, se entere mi mami, sigue apoyándome y te apoyaré.
Por nada del mundo dejes que se me pegue lo ordinario  o me guste el reggaetón, ¿captas?, ¡ Fin de mundo total ! Y enséñame a ser tan 'nice' como tú...
Gracias por todo, no sabes cuanto te quiero, eres  súper linda gente, o sea, lo máximo ¿ves?...  'never change !'.
Porque tuyo es el reino, el poder, la gloria, el crédito  eterno, o  sea, eres platino-platino... 'Remember' que en mi corazoncito. Tú, aquí,  y Satanás por allá, super lejos, capaz por alguno de los conos o en la Costa Pacífica.
Además de que eres todo V.I.P.  para mí y para mis amigos, ¿sabías?, o sea, espero vayas comprendiendo lo 'cool' que te has vuelto.
Santito eres por siempre. Amen, ¿ok?
Besitos, bye-bye y te me cuidas.
¡ En el nombre de mi Papi, de Junior y de esa linda palomita  blanca.!
AMEN (en inglés, o sea pronuncie: Eimén).

Queremos....

Escrito por novoyatirarlatoalla 03-11-2006 en General. Comentarios (1)



Queremos,y por eso luchamos cotidianamente contra todo (nosotros mismos incluidos),poner una piedra más en nuestra casa, la que queremos toda puertas y ventanas,por la que se pueda entrar, se pueda salir, mirar y ser mirado, sin más límite que las ganas de hacer una u otra cosa. Una casa donde no sea un dolor ser mujer, o niño, o anciano, o indígena, o joven, o gay, o lesbiana, o transexual,o trabajador del campo y de la ciudad. En fin, un lugar donde no sea una vergüenza pertenecer a la humanidad.
Queremos seguir luchando como lo que somos, como zapatistas. Así el mundo nuevo no nacerá sólo de nuestro paso, pero también de él.
Queremos, finalmente, desaparecer. Para eso, y no para otra cosa, fue que aparecimos.
Por eso en nuestro sueño, nosotros no estamos.

http://www.rimaweb.com.ar/derechos/esther.html

LAVELOCIDAD DEL SUEÑO.

SubcomandanteInsurgente Marcos:

http://www.lavaca.org/seccion/bibliovaca/0/878.shtml

 

Riesgos de la publicidad

Escrito por novoyatirarlatoalla 03-11-2006 en General. Comentarios (7)

Riesgos de la publicidad 

Hace un tiempo, se vió por las calles deSao Paulo, una publicidad  de Runner, que es una de las cadenas de gimnasios más renombradas de Brasil, con la foto de una chica escultural, en su debida bikini, y con la frase: 

"Este verano ¿Cuál querés ser? ¿Sirena o ballena?" 

Dicen que una mujer de Sao Paulo (cuyasc aracterísticas físicas nunca trascendieron), le envió a la empresa Runner, por email, la siguiente respuesta: 

"Las ballenas están siempre rodeadas de amigos. Tienen una vida sexual activa, se embarazan y tienen ballenitas de lo más tiernas. Las ballenas amamantan. Son amigas de losdelfines y se la pasan comiendo camarón. 

También se la pasan jugando en el agua,nadando por ahí, cortando los mares, conociendo lugares maravillosos como los hielos de la Antártida y los arrecifes de coral de la Polinesia. Las ballenas cantan muy bien y hasta tienen CDs grabados. Las ballenas son enormes y casi no tienen predadores naturales. Las ballenas tienen una vida bien resuelta, son lindas y amadas por todos. 

Las sirenas no existen. Si existieran vivirían en una crisis existencial siempre: "¿Soy un pez o un ser humano?" No tienen hijos pues matan a los hombres que se encantan con su belleza. Son bonitas, sí, pero tristes y siempre solitarias. Runner, querida, prefiero ser ballena."

Desconozco su autor