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Loca sí,tonta jamás.(Marisa Wagner)


cuadro extraido del blog de gilbertopalacios

Conocí  primero a Alfredo Moffat ,psicólogo social, lo entrevisté para el programa de
radio en el que colaboro en la MOEBIUS 107 F.M. de Olavarría. y a través de él ,
de su programa de radio

"FOGONEANDO LA ESPERANZA"
Radio Nacional AM 870
• Conducción Alfredo Moffatt •
LUNES 01:30 hs a 03:00 hs (Trasnoche del domingo)

a Marisa Wagner,poeta,con un pasado de internamientos en diferentes hospicios o manicomios
que cual ave Fénix resurgió de sus cenizas dolorosas para convertirse en lo que hoy es....
UNA POETA FILÓSOFA QUE SABE PONER EL DEDO EN LA LLAGA Y DE LA PUS SACAR LA MÁS BELLA FLOR.
De la página de ALFREDO MOFFAT 
donde podeis encontrar todo su trabajo de 40 años en libros,imágenes y documentos tanto
de él como de sus colaboradores, he copiado lo referente a Marisa Wagner,también buceando en Internet....
....cuando lo leais
imaginaros que oís la voz de Marisa , grave,profunda , como de fumadora empedernida pero
que entra en tu alma por lo que dice y como lo dice......
Espero pronto poder entrevistarla para el programa de radio.
mi admiración , mi respeto y mi
afecto profundo para tí Marisa Wagner..........Tere Marin ,Olavarría/2007.

CONGRESO DE SALUD MENTAL Y DERECHOS HUMANOS.

Reportaje a MarisaWagner, de Estela Iglesias y Javier Flores

Para la revistade Poesía La Guacha      Abril de 2001

.LA LOCURA NO HACE POETAS.

 

Desde Bécquer a Vallejo; de Montes de Oca a los Piqueteros; de la poesía
hasta el teatro; desde la dignidad hasta la integridad; de Huanguelén a
ustedes: Marisa Wagner.

 ¿Cómo empezaste a escribir?

Empiezo a los 8 años escribiéndole a la patria, a SanMartín, a Mariquita Sánchez de Thompson, a Rivadavia, a cualquiera hijo de puta que pintara. Pero también pasaba de esos enormes faunos, a las margaritas silvestres de mi pueblo, que no son blancas y amarillas sino rojas.

Huanguelén tenía como única industria una oleaginosa y, por lo tanto, el pueblo estaba rodeado de sembradíos de girasol, así que creía que el mundo era amarillo porque mi madre, con muy mal tino y despistada como siempre, creía que los aviones de los fumigadores, como volaban bajito, no eran peligrosos y me permitía ir con el fumigador. Entonces veía un mar amarillo: mis girasoles no vienen de Van Gogh ni de la locura, vienen de Huanguelén.

El amarillo es mi color porque me lleva a ese lugar ignoto casi, del que se tiene conciencia sensorial pero no intelectual, que es la infancia.

Después apareció Gustavo Adolfo Bécquer, que me pareció magnífico porque tocaba lo profano, lo cotidiano, lo social. En el secundario me enteré de la literatura española, la argentina y otras y descubrí que me gustaba enormemente leer. Leía compulsivamente: el diario, Corín Tellado, un poco de El Capital de Marx, Dostoievski. Después durante un tiempo me hice rosista, y leía historia argentina, pero como la poesía es puta vuelve siempre, y me encontré con tipos rarísimos. Leía en forma desordenada, a Ginsberg y simultáneamente a Baudelaire hasta que un día me encontré con César Vallejo y dije: “epa! Padre, usted sí que es un poeta, no me joda!  y leí toda su obra. Era otra dimensión de la palabra.

Luego conocí a Sergio Darlin, un poeta argentino, muerto ya, que fue mi pareja, y me mostró otra poesía, mi poesía era tan elemental y sencilla que solía avergonzarme frente a ellos. Así que no escribí hasta la muerte de Darlin. En el 97, dije: “ahora es mi turno compañero, usted se ha ido”. Me puse a escribir mis versos que se escriben con sangre o algún líquido parecido contagiado de Halopidol y de otras drogas psiquiátricas. Desde esa circunstancia particular, nace “Los Montes de la Loca”.

  ¿Cuál es tu relación con la escritura?

No siempre escribo. A veces no tengo nada para decir y no digo nada. A veces pienso que hay mucho papel escrito que nadie lee, para qué sumar... entonces guardo silencio. Y me es útil, como escribir, porque creo además que sin el silencio, las palabras son absurdas, se convierten en ruido.Ahora, después de que salí del manicomio, recupero el tiempo perdido. Trato de vivir porque creo que era importante lo que dije desde adentro pero a veces digo otras cosas. Los otros días me puse a escribir sobre desocupados y piquetes y cascos amarillos, in memorian de compañeros que han muerto en la construcción, los que yo llamo “desaparecidos sociales” porque ni los diarios hablan de ellos; o sobre los canas que todos los días juegan al gatillo fácil. Es bastante limitado lo mío, bastante elemental. No tengo ningún interésde que sea de otra manera.

 No me parece elemental decir verdades crudas, con tu manejo de la ironía, desde donde las vivís.

La poesía del establishment se dedica a hablar de atardeceres, otoños, amores desahuciados, mares, astrologías; esa poesía se puede hacer en un escritorio, se puede corregir y volver a corregir. Podés estar treinta años corrigiendo. “Los Montes...” es una poesía de urgencia y emergencia. Del manicomio uno nunca sabe si sale vivo, entonces hay que ser muy sintético, elemental en ese sentido. Tengo la suerte que no han tenido otras personas, de que además de loca soy poeta, dos cosas que no tienen nada que ver, la locura no hace poetas ni los poetas necesariamente se vuelven locos. El poeta tiene una mirada diferente, circular, sintética, que hace que la realidad pueda ser leída por otros, sentida y hace vibrar a los demás. La poesía es síntesis; en 20 ó 30 versos tenés que decir algo, si no, no es un poema. Los poetas aman las vivencias límites... Alfredo Moffatt me define bastante bien.Dice que soy una psiconauta del borde; una persona que necesita de cierto nivel de adrenalina para poder sobrevivir. Creo que el humor negro y la ironía me han salvado la vida: si me hubiese tomado con literalidad lo que me estaba ocurriendo, es probable que me hubiese suicidado. La ironía es una manera de vivir, es la ironía o el humor negro, o la crueldad, en el sentido exacto de la palabra o ese cinismo, en el sentido correcto filosófico del término, el que me ha permitido sobrevivir. Los poetas para poder escribir, previamente tienen que sobrevivir. Sólo los vivos escriben. Por lo tanto, hay que sobrevivir a determinadas situaciones de alto riesgo que permiten que uno tenga unacomprensión de sí mismo y de los otros más generosa.

 Hay un mundo interior muy fuerte que te sostiene en el libro para analizar lo que estaba ocurriendo y hacer una crítica. En “Los Montes...”, te enfrentás a todo. Es más que decir: es un “hacete cargo”.

No escribí este libro para dañar ni agredir a nadie. Mis enemigos no leen poesía. Era absolutamente innecesario que pretendiera agredir.No es un homenaje, es una denuncia de mi situación en hospicio que implica la situación en Argentina de unas veinte mil personas, pero más allá de eso,hablaba desde mí, desde mi vida, desde mi latencia, desde mi vivencia, desde mi historia, no desde el panfleto, por eso logré poesía. Si no, estaría haciendo un buen alegato quizá no mejor que el de Fidel Castro con el “La historia mia......”, pero no hubiese hecho poesía. La poesía es compromiso absoluto;si vos no te jugás los cojones o los ovarios no la hay, es imitación, suele ser confundida y hay muchos premios que así lo atestiguan.

 ¿Para decir o escribir poesía necesitamos un escenario determinado? ¿Qué pasa con la poesía cuando no hay escenario? ¿Tenemos que estar contenidos socialmente para escribir, para manifestarnos?

Menos contenido socialmente que se está en un manicomio no se puede estar, porque estás afuera, incontenido. Desde la represión, estás contenido. Desde la sociedad estás excluido. La poesía es un hecho íntimo, no necesita escenarios de ningún tipo. El teatro necesita un escenario, dicen algunos. Porque se supone que el teatro necesita un lugar para la escena, un espectador que sepa que lo que va a ver es teatro. Artaud sostenía que el teatro y la vida son la misma cosa, el escenario era cualquier lugar y el espectador era el que pasaba. A Ginsberg por creer eso lo metieron en cana.

El tema es que hay en esta sociedad un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Te lo enseñan desde que nacés, entonces se coge en la cama, se cocina en la cocina, se come sobre una mesa, hay que lavarse las manos antes, se hace pis en el baño, no se muestran los genitales en público, mucho menos te podés hacer una paja cuando te vienen ganas en la vereda o en la oficina. Son las reglas, que parecen groseras pero hay millones y cada vez más sofisticadas y terminan reglando absolutamente todo tu cerebro, tu cabeza, tus frases, tus sentimientos, tus instintos, reprimiendo. Uno termina siendo una persona adaptada socialmente, con un trabajo coherente, un sueldo conveniente –no en la Argentina obviamente-, pero con eso sos una persona normal, porque has acatado todas las normas. Entonces cuando vos desafiás las normas de cualquier tipo, corrés riesgos, la cárcel, el reformatorio, el manicomio,cualquier cloaca de la sociedad o la poesía. La poesía se gesta en las cloacas y se gesta en el desacato, no hay poesía sin esos elementos porque la poesía busca resonar, en realidad cuando vos escribís no buscás nada, es casi pura catarsis, eyaculación precoz.

Yo digo en uno de mis versos “...porque me saco hasta la piel para poder sentir en carne viva”.  Cuando digo ésto, no estoy hablando una metáfora. Estoy diciendo: trato de despojarme de las pieles artificiales y hasta de mi propia piel para poder sentir en carne viva. Porque lo que vuelve a  todo esto artificial es evitarnos sentir, ahí queda aniquilada la poesía. La poesía va a ser un hecho histórico,un dinosaurio, porque es imposible hacer poesía por internet. Los solitarios,los esquizofrénicos, la gente que escribe en las paredes del baño de los manicomios van a seguir haciendo poesía porque carecen de estos elementos y después los que busquemos a los poetas los vamos a tener que buscar... en los papeles de cocaína, en las jeringas, en el culo de las botellas, en las casas tomadas, en las pareces vacías, en las cárceles superpobladas, porque los poetas son gente de mal vivir y hay que tenerlo claro.


AUTORRETRATO

Creo que soy esencialmente una poeta que estudia psicología social, que hace psicología social, que opera. Pero soy una poeta porque las teorías conmigo mucho no van, todas necesitan ser probadas en la praxis y volver a ser revisadas.


¿Quién le teme a Marisa Wagner?

Por Javier Flores

 Esa mera agonía de existir. Marisa Wagner conoce la piel del muro, tanto, que escribió un libro de poesía dentro del Montes de Oca, llamado “Los Montes de la Loca”,un libro que comienza narrando la construcción de girasoles... “Silbando bajito, ando./ Me construyo un girasol/ -es decir, me lo dibujo- / y lo pego en la pared desnuda y grisácea del hospicio. /Después le pongo yerba al mate/ y me voy a pasear por mis recuerdos/...”

Yerba al mate y caminar dentro de un hospicio. Caminar con un “chaleco químico” puesto buscando el árbol, vaciando el dolor.

“No me entran los pies en los zapatos,
las manos tampoco en los bolsillos
el paso se me traba, no me sale,
por más que lo intente, no me sale.
Quiero llevar mi tristeza al parque.
Se aburre de estar aquí,
en posición fetal,
tan arrugada.
Quiero ir a llorar bajo los árboles/ ...”

A Marisa se la puede ver acurrucada en esa tormenta de sobrevivencia, “no me entran los pies en los zapatos” el poema donde ella dice acá estoy y ésta soy. Su tragedia es la nuestra, nos refleja la agonía áspera de lo tangible, no hay suavidad como tampoco metáforas, pero hay poemas como el que dice...”Te amé un atardecer, al filo del tablero de ajedrez...” es como la caricia de un perfume, directa a los ojos.

Marisa Wagner escribió un libro, como ella dice: de mi vida soy la única que tiene la autoridad absoluta de mostrar y no querer mostrar mi vida, y aparecen hombres amantes, hermanos, luchas, y creencias.

Su ternura en la reacción, despegar de la fosa de sábanas y colchas viejas no es una metáfora. No hay que hablar tanto de Marisa Wagner,alguien se puede asustar...

Poemas: 

YO...

           al licenciado Germán Agüero

Yo...

-esta mujer rota-

que a veces se despedaza aún más en la locura

la que emprende sigilosos, nocturnos vuelos,

sobre los nidos secretos de los monstruos.

La que suele mantener conversaciones largas

con el mismísimo demonio, mirándolo a los ojos.

Yo...

-este ángel mutilado, erróneo-

que arrastra su ala rota en los pantanos,

que camina lentamente

sobre brasas encendidas, sin notarlo,

expiando

quién sabe qué pecado.

Que no se persigna jamás, ni se arrodilla

ante ningún dios de cotillón,

ante ninguna deidad de fantasía.

Quizás...

porque vi morir mis hombres mejores en la guerra.

Inocentes, desnudos, crédulos,

descalzos, casi desarmados

y jamás pude enterrarlos,

quiero decir, honrar la tierra con sus cuerpos niños...

hoy... sin embargo,

me inclino

-con la docilidad y elasticidad de un junco-

frente al milagro descomunal de tu ternura.

 

 

IATROGENIA HOSPITALARIA

 

                         En memoria de Pablito Arriola, mi hijo.

                         Muerto el 29/09/80

                        Hospital General de Clínicas.

                        Capital Federal.

Mi hombre

hablaba correctamente guaraní

-ésto no sirve mucho en Buenos Aires-

Yo, la madre,

no articulaba palabras

de tristeza.

Mi pequeño hijo estaba muerto.

Una incubadora infectada.

Un microbio perforante de intestinos.

Iatrogenia hospitalaria

-escuché decir en voz baja a los médicos-

Un indiecito menos.

-Esto no importa mucho en Buenos Aires-

¿cómo se dirá en guaraní

latrogenia hospitalaria?

¿Cómo se dirá hospital de clínicas?

 

 

LA PUPI

 

De amores sucedidos en el parque,

la panza se te puso grande.

Como no sabés contar

las lunas transcurrieron un poco más lentas.

Pero los dolores de parto igual llegaron

-aunque se piense que a los oligofrénicos,

el dolor les duele menos-

 

Pero tu hija nunca fue tu hija.

La estabas amamantando cuando se la llevaron.

Yo te escucho llorar todas las noches...

porque no se qué pensar,

simplemente puteo.

 

 

CONSEJOS PARA VISITANTES

 

Si Ud. hace caso omiso

de nuestras onrisa desdentada,

de las contracturas,

de las babas,

encontrará, le juro, un ser humano.

Si mira más profundo todavía,

verá unahistoria interrumpida,

que hasta por ahí, es parecida...

Si no puede avanzar,

si acaso le dan náuseas o mareos...

no se vaya...

antes, por lo menos,

deje los cigarrillos.

 

 

 

LOS MONTES DE LA LOCA EN TEATRO

 No tengo nada que esconder porque no tengo nada que perder. Yo dije: “este garrón sola no me lo como, lo vamos a compartir” y el libro permitió eso. No era una venganza contra la humanidad, era el garrón de mucha gente, era un lugar, una puerta cerrada que quise abrir. Como ese y tantos contra universos de mi alma mostré no sólo el manicomio: también mis desaparecidos, mis amores, mis desencantos, mis muertos, mi hijo muerto, mostré una vida, la mía, porque es sobre la única que tengo autoridad absoluta. Como nadie puede desmentir uno solo de mis versos porque es mi vida y como son ciertos, llegaron al otro, y apareció una directora de teatro que dijo “ésto me mueve, quiero llevarlo al  teatro”. La primera vez que ensayaron me tiraron mucho de mi vida de vuelta a mí, que creía que ya me la había sacado de encima con el libro y sucedió que la loca que tenía miedo de salir del manicomio por miedo al estigma, a la  marca, a la condena, sintiendo o pensando que su hija iba a sentir vergüenza de    ella, se dio cuenta de que se estaba haciendo cargo de la vergüenza ajena, y   entonces cuando pude compartir y repartir, es decir partir mis miedos, misvergüenzas, encontré el beneficio secundario del libro y de la obra de teatro.Compartir es algo maravilloso porque lo mismo que era intolerable para una sola persona, es tolerable para cada uno de mis compañeros que sale, de los poquititos que pueden salir. El libro es un salvavidas, y sin quererlo se convirtió en un elemento vital.

ANTONIN, EL ALIENADO Por Marisa Wagner

 Antonin, el alienado, dijo:

“Yo he nacido de mi dolor.”

 “No me gustan los poemas o los lenguajes que trasuntan felices ocios o logros intelectuales.”

Antonin, el alienado, dijo:  

“El arte tiene un deber social que es el de dar salida a las angustias de la época.”

“No hay nadie que haya jamás escrito, o pintado, esculpido, modelado, construido, inventado a no ser para salir del infierno.”

Antonin, el alienado, dijo que un alienado “es un hombre que prefiere volverse loco –en el sentido social de la palabra- antes que traicionar una idea superior del honor humano.”

Antonin estaba  loco y decía que “Las cosas van mal porque la conciencia enferma tiene el máximo interés, en este momento, en no salir de su enfermedad.”

Antonin, el alienado, ha muerto hace más de cincuenta años. Alucino ahora escribir en su tumba este epitafio, parafraseando lo que él dijo de su hermano Van Gogh: Se puede proclamar la buena salud mental de Antonin Artaud, que sólo creyó en lo que imaginaba, “en un mundo en el que todos los días la gente come vagina cocinada con salsa verde y sexo de recién nacido fragelado y enfurecido, tomado tal como sale del sexo materno.” Y decirle: Sí, hermano, las cosas van mal porque la conciencia enferma está en el pico de máxima enfermedad. Sigue encegueciéndonos tu luz, no la podemos ver.

Te escuchamos decir que lo que hacés es “huir de lo claro para aclarar lo oscuro”, pero no lo podemos entender y da rabia volver a sentir deseos de arrojarte nuevamente al manicomio.

¿Sabés por qué?Porque seguimos comiendo “sexo de recién nacido fragelado y enfurecido”. Por estos lares, dicen algunas estadísticas que lo hacemos cincuenta y cinco veces por día por los menos y es raro, ni siquiera eructamos.

Las cosas van mal Antonin... andamos mal entretenidos.

Y a veces,créeme, repito tus palabras sin querer:

“Todo me disgusta en la prodigiosa suciedad de este tiempo.”

Por ese profundo disgusto era tal vez que gritabas:

“Necesito poesía para vivir, quiero tenerla a mi alrededor.”

Antonin, el alienado, vive. Suele andar por los pasillos del Borda y sin visita.

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 TEÓRICO DE  2°  AÑO

 

A ARTE Y LOCURAA

 

Clase del: 29/05/01

Docente: Marisa Wagner

Desgrabó: Nomi

 

…Loca sí, tonta jamás. Son dos patologías que no se llevan muy bien, una es absolutamente crónica, que es la estupidez, y la locura suele tener periodos de lucidez.

En primer año, generalmente, hablo de mi experiencia y de mi libro que se llama Los Montes de la Loca, lo escribí en la Colonia Montes de Oca, de ahí el título, donde estuve internada tres años, ’95, ’96, ’97 y recuperé la libertad el 10 de Agosto del ’98.

A tres años de andar por este lado del mundo, me es bastante más fácil hablar de esta experiencia, me acuerdo que me tocó estar aquí a muy poquito tiempo de haber salido del manicomio y fue muy duro para mí pero también muy emotivo y gratificante.

Yo traje una prenda que para mí es emblemática porque es la prenda que recibí para   vestirme cuando llegué a la Colonia Montes de Oca (muestra un pantalón con la inscripción “hospital”) este es el jogging que se usa en la Colonia, allá  soñamos con tener ropa “particular”, o sea, como estoy ahora, la ropa personal allá se le llama ropa particular y todos queremos tener ropa particular para no ponernos ésto.

Así estuve vestida más de un año y medio de mi internación, a veces variaba el color y era bordó, otras veces para salir era verde, evidentemente salíamos vestidos todos iguales y si era posible de la mano. Se ve que las personas que estaban encargadas de nuestro cuidado no eran muy suspicaces, necesitaban que estuviéramos todos vestidos iguales y nos tomásemos de la mano y nos llamaban“los chicos”, lo que para una persona adulta, imagínense que yo tengo cuarenta y siete, así que ingresé con cuarenta y dos años, que nos digan “los chicos”,sin ofender a los chicos, nos hacía sentir bastante incómodos. Y “los chicos”es la palabra más cariñosa, la que se usa por cariño, para los demás somos “los pacientes” o “los locos de mierda”.

La Colonia queda muy cerca de la ciudad de Luján, a diecisiete kilómetros de la ciudad, yo siempre digo que es el manicomio que tiene el paredón más ancho de los que yo he conocido porque tiene diecisiete kilómetros de paredón, esto es obviamente en sentido figurado, la Colonia no tiene paredón, no lo necesita porque la distancia que hay entre la Colonia y la ciudad de Luján funciona como el más poderoso de los muros porque nadie recorre esa distancia.

Hay mil cien pacientes y por estadísticas tomadas por el servicio social de la misma Colonia, sólo el diez por ciento de los pacientes reciben visita alguna vez, hay gente que está hace treinta, veinticinco, quince, diez años. Las altas son escasas y cuando las hay se dan después de muchas vueltas. Hay algo que también yo digo, y es que el loco, o sea nosotros, salimos con libertad condicional, con el estigma y con la posibilidad de volver al manicomio frente a cualquier eventualidad.

En más o menos esas condiciones, a los dos años de estar internada ahí y frente a la muerte de alguien que fue mi pareja y a quién no pude visitar por razones obvias, escribo un poema y alguien del servicio de rehabilitación de la Colonia decide enviarlo a un concurso. El poema gana el primer premio y el premio consistía en la edición del libro. Entonces tuve que sumergirme en la construcción de un libro, porque hasta el momento tenía muy pocos poemas escritos,y aquí me voy a detener.

La locura no hace poetas, tanto yo como muchos compañeros que escriben poesía en el manicomio, la hemos escrito siempre desde la lucidez ¿Por qué digo ésto? Porque así como existe un prejuicio discriminatorio del loco, existe su contracara, pero que es lo mismo, y es la apología de la locura.

La apología de la locura que pretende hacer creer que la locura es genial,bondadosa, creativa, no. Ninguna de las tres cosas, la locura destruye al albañil, a los pintores, los poetas, los maestros, es en el camino de la construcción y de la recuperación de la salud que uno puede hacer arte, no es en estado de locura. Lo que sí quiero decir es que el arte ayuda a que uno se reconstruya y esto decía Antonín Artaud: “Voy a reconstruir el hombre que soy”,ahí sí el arte tiene una función terapéutica, pero cuando se logra un producto artístico, se lo logra en salud, porque yo estuve manicomializada muchos años,llevo  seis años por los distintos manicomios,y se supone que el que está manicomializado está loco porque si no¿por qué está?, “Algo debe haber hecho”, y si el que está manicomializado no está loco¿qué nos pasa? Qué pasa en esta sociedad que casi el sesenta por ciento de los pacientes, en estado de manicomialización, estarían en condiciones de volver a la calle, a un trabajo y no lo pueden hacer?

No tienen dónde volver, no tienen, como le dicen allí, familia continente. Yo no sabía que había continentes de familias pero parece que es una categoría, a mí  me alcanzaba con una sola familia pero parece que había que tener un continente entero de familia. Y no hay familia continente, no hay casa, no hay trabajo, nadie va por los manicomios ofreciendo trabajo.

Imagínense en una situación como la que estamos atravesando que no hay trabajo para gente de veinte años, a quién carajo le importa rehabilitar, ayudar, contener, a alguien que viene con la chapa de loco?

Siempre hay alguien, en mi caso estuvo Moffatt, estuvo Nomi (una amiga), estuvieron otras personas, pero soy una privilegiada absoluta, no  hay muchos Moffatt, no hay muchas Nomis, no hay muchos amigos cuando se vuelve.

Yo sé que ésta es una clase un poco dura, pero en fin, estamos en una carrera en la que vamos a tener que transitar estos temas, estamos en una carrera orientada a la salud mental, por lo tanto a la enfermedad mental, y vamos a tener que atravesar estas emociones.

Pronto primer año va a tener que conocer el Borda y es bueno que vayamos curtiéndonos  y que podamos ver en el otro a un humano que está atravesando una circunstancia dolorosa, y que si las cosas fueran de otro modo…  tal vez pudiera ser  parte de nuestra tarea profesional poder cambiar algo.

-C:¿Conocés gente o instituciones o fundaciones, o lo que sea, que tengan el objetivo de trabajar haciendo esa familia continente de la que vos hablaste?

-P:Si vos leés algunos diarios, a veces aparecen propuestas. Por ejemplo, el Hospital Melchor Romero ideó un plan que tiene que ver con pagar doscientos cincuenta pesos  a familias que alquilan locos. Utilizo este término alquiler,primero porque así lo hacía el medio en que leí la noticia, que era Crónica, y después porque es absolutamente cierto; el alquiler de locos consiste en tomar estas personas al cuidado.

Había una familia que había alquilado tres, son setecientos cincuenta pesos al mes y además mano de obra barata porque las chicas que salen del Melchor Romero,ellas o cualquier otras (y lo digo desde mi propia experiencia, desde lo que se siente cuando se vuelve al afuera y es que uno tiene que hacer mucho para que el otro no lo rechace) limpian, friegan, barren y a la menor crisis las devuelven y el contrato se rescinde. Dispusieron de dinero, de mano de obra barata y cuando están en problemas devuelven al loco, es así de simple.

Si hablamos de soluciones en las que yo creo a pies juntillas, es en las casas de medio camino, que son casas para la gente que sale, habitada solamente por la gente que sale, con la coordinación y la supervisión de lo que haga falta,psiquiatra, psicólogo, psicólogo social, etc., un pequeño equipo que pueda garantizar la convivencia, los temas de medicación y el aterrizaje en el mundo después de muchos años de estar encerrados, porque suceden cosas muy tragicómicas cuando uno vuelve al afuera después de un tiempo de internación.

Yo veía gente por la calle hablando sola, mucha gente, y pensaba que no podía ser que todos estuvieran brotados… eran los celulares. Cuando yo había entrado,después de haber estado tres años en el interior, más los tres años que estuve guardada, fue en esos seis últimos años que proliferaron. Yo no veía el aparato porque ahora son muy chiquitos y lo que apoyaba mi teoría y me la redondeaba era ver tanta gente durmiendo en el umbral de la calle.

Así era mi visión del mundo: la calle llena de gente brotada y con personas durmiendo en ella. Una noche que vine caminando desde la casa de mi amiga Nomi hasta lo de Alfredo conté veintiocho,y vi veintiocho umbrales tomados, siendo que antes eso no existía, todos nos acostumbramos porque el humano se acostumbra en quince días a la peor de las aberraciones, pero cuando uno lo ve de golpe es terrible. Yo decía: “Me quiero volver al Montes de Oca”, porque allá estábamos mejor, no hablamos solos, yo dibujaba, pintaba, mis amigos eran coherentes, jugábamos al truco, estaba todo más o menos en orden y afuera estaban pasando estas cosas.

Después alguien me dijo que eran los celulares, “ah, bueno” me hice la pelotuda…(risas). O iba a darle mi dinero al chofer del colectivo, la máquina para mí era china, tuve que subir a cuatro colectivos hasta que aprendí a meter las monedas en la máquina. Y si eso me pasa a mí que estuve tres años, imagínense la gente que hace quince o veinte años que está allá.

En los manicomios dicen: “Si nosotros hacemos cosas, ¿no ven que tenemos un plan de altas, que hacemos familias sustitutas?” Bueno, ésto son las familias substitutas, esos son los planes de altas...

-A: En donde yo trabajaba se había armado una casa de medio camino, pero adentro, entonces en vez de ser ésto  como vos proponés, era una salaVIP.

-P:Era mejor que nada, te aclaro, para algunas privilegiadas. El tema allá, por ejemplo, es el hacinamiento, entonces tener un lugar VIP, como vos decís, es un placer para ir a tomar mate, para escribir, etc.

Las camas del Montes de Oca están a treinta o cuarenta centímetros, no se pueden sentar dos chicas cada una en una cama y estar enfrentadas, si una quiere estar sentada la otra tiene que estar acostada.

Y hay un pabellón, que es en el que yo estaba, que es el que se muestra a la prensa, se llama Pabellón Modelo, tiene mesita, mantel, las camas más o menos las mismas, pero un poco más separadas y más lindas las colchas. Pero el hacinamiento, el tener que dormir con cincuenta personas, el no poder estar en un baño con la puerta cerrada (los baños no tienen puertas), el perder absolutamente cualquier lugar en el mundo que tenga que ver con la intimidad... sólo queda la posición fetal debajo de las sábanas, ese es el único lugar que existe para uno con uno. Entonces, a veces, los enfermeros recorren las salas y dicen “están deprimidos” y a veces no estamos deprimidos, estamos pensando, tapados hasta la cabeza y acurrucados porque es el único lugar posible, para que los demás crean que estamos durmiendo y no nos rompan las pelotas, para que la enfermera crea lo mismo y poder pensar, recordar o lo que sea.

Los Montes de la Loca, el libro, es rojo y negro porque es mi bandera política, he sido montonera, y se llama, les decía, Los Montes de la Loca por Montes de Oca,está dedicado a Malenita mi hija, a mis hermanos los locos, a todos esos militantes quijotescos que desde la misma panza del monstruo dan su batalla por la salud, la libertad, la vida. A esos poquísimos familiares y amigos que se acercan a visitarnos al depósito. También a los que no pueden. Como ven, he sido generosa con la dedicatoria, no dejé a nadie afuera.

Empezaremos por el principio, por algún lado hay que empezar, como diría Minguito, “lavieja es lo más grande que hay”, así que el poema está dedicado a mi señora madre y dice:

 

Silbando bajito, ando

Silbando bajito, ando.

Me construyo un girasol

-esdecir, me lo dibujo-

y lo pego en la pared desnuda y grisácea del hospicio.

Después le pongo yerba al mate

y me voy a pasear por mis recuerdos.

Había una mamá, allá en mi infancia,

que trenzaba mi rubia cabellera,

que me ponía moños primorosos

y vestiditos con puntillas.

-mamá no vino a verme nunca

ahora que estoy en el hospicio-

¡Cómo me gustaría que me trenzara el pelo!

Estoy aburrida de ser grande y estar sola.

Y juego a la lucidez, por algún rato.

Mientras,me cebo otro amargo

que aseguro –ayuda- a soportar la realidad,

los abandonos,

los etcéteras.

Me construyo otro girasol

-es decir, me lo dibujo-

y lo pego en las paredes del hospicio.

(Ya casi tengo un girasolar completo)

 

Juego de espejos

Cuando se toca fondo

y se mastica el polvo,

te das cuenta, aprendés,

que aún no lo has perdido todo,

que hay más para perder,

que el fondo,en realidad, no tiene fondo,

que aún se puede descender

y descender.

Se piensa que ya no se puede estar más solo

y sin embargo,sí se puede…

hay más soledad, te lo aseguro.

Pero un día…

un día cualquiera, se te da por mirarte en el espejo

(no abundan los espejos en el manicomio,

por razones obvias, se me ha dicho).

No importa, el espejo del que hablo, está en otro lado,

adentro.

Y te das cuenta, por ejemplo,

que tenés dos piernas,

te las mirás,las sometés a prueba,

y te vas a dar una vuelta por el parque del hospicio.

Y te cruzás entonces, con otro espejo que deambula,

más valioso y fidedigno…

¡Y acaece la revelación!

¡Qué voy a estar sola…si somos

mil setenta locos acá adentro!

Y cuando nos juntamos los espejos

uno le da coraje al otro y resistimos.

La subestimación.

La discriminación.

Los abandonos.

Pero bueno,estas ya no son cosas de locos.

 

Este poema que quiero leerles tiene que ver con la privación sensorial del hospicio,allá adentro se cuentan los días, como los presos pero con una absurda diferencia, los locos nunca sabemos cuándo vamos a salir, por lo tanto los contamos al pedo pero igual los contamos. Este poema se llama:

 

Con los días contados

Hace 731 días

que no hago el amor,

que no como papas fritas,

que no voy alcine,

que no me tomo una cerveza,

que no veo a mis amigos.

Hace 731 días de todo

o casi todo…

Hoy hace dos años

que llegué al hospicio. 

¡Feliz cumpleaños!

Voy a brindar

tomándome las pastillas

 de un solo trago.

 

Y uno ahí adentro es una historia clínica, yo era la 13.176, era N.N. porque entré al manicomio sin documentos de identidad y fui N.N. hasta los dos años en que, ahí dentro mismo, viene el Registro Civil y hace los documentos para toda la gente indocumentada. Y para mí, en particular, ser una N.N. era espantoso,porque tengo mis compañeros, mi pareja desparecida, entonces sentía que yo  también era N.N., no entendía cómo me llamaban “¡N.N. o Marisa!”, y otra de las cosas que me llamaba era:

 

H.C. 13.176

Ya no consumo Halopidol,

sóloTegretol, Anafranil y Litio.

Estoy“compensada”.

Traduzcamos:

me mantengo de éste lado,

es decir, sin delirios…

y deambulo…

(porque,nosotros, los pacientes, deambulamos).

Es una nueva costumbre que he adquirido.

Deambulo–como digo-

“libremente”por el enorme parque del hospicio…

Estoy lúcida, ubicada en tiempo y espacio,

por lo tanto:

sé en qué día vivo.

¿Vivo? Me pregunto,

y me entra la tristeza y me deprimo.

La historia clínica se pone gorda de tristezas.

Yo soy mi historia clínica.

¿Dejé de ser mi historia, acaso?

Es muy malo preguntarse tantas cosas

que  complican, además, el tratamiento.

Tengo  sueños, pesadillas…

que a nadie se las cuento, por las dudas, 

no sea cosa, vayan a la historia clínica.

Pero si tengo insomnio, por ejemplo,

esto es inocultable,

y va derecho a la historia clínica.

Mi psiquiatra, entonces,

regula las pastillas.

Duermo.Se anota en la historia clínica.

Doctor,estoy amando…

¿Esto también irá a la historia clínica?

 

Bueno,ésto es más o menos, la parte de Los Montes que tiene que ver con ciertas sensaciones que se tienen ahí desde la internación. El libro es parte de la bibliografía de la Escuela, para quienes no lo hayan leído, también tiene otrascosas, pero me pareció pertinente leer los que tenían que ver con estas situaciones más inmediatas de la internación.

Enla Colonia existía, ya les dije, un servicio de rehabilitación y una vez al año se construía una revista, en la del ’95 ya figuro en el elenco estable, estoy yéndome de vacaciones con la remera con el sello de la Colonia, que lo pueden observar. En el ’96 ya hacía la tapa de la revista, había logrado ser la dibujante de la Colonia y en el ’98 salió hasta mi amiga Nomi en la revista de   la Colonia.

En una de estas revistas que están circulando está el primer poema, en la contratapa, que escribí en el hospicio, que era un poema para otro compañero de desgracias que fue Jacobo Fijman, y se llama "Se Acerca Dios con Pilchas de Loquero". Este fue el primer poema que pude escribir allá y lo tomó el diario El Civismo y lo publicó en su suplemento de letras. En el ‘98 yo ya no estoy ahí por lo tanto, lo que se hace… se habla de mí, en la revista, por mi éxito con el libro, la Feria del Libro y todas esas cosas. Estas son lasrevistas y ya no sé si queda servicio de rehabilitación en la Colonia, no sé siqueda Colonia, en cualquier momento… pero la gente más progresista de ahí ya no está y en el último Congreso y Festival Latinoamericano de Artistas Internados,cotejando la situación de todos los manicomios del país y algunos de LatinoAmérica, hemos visto, lamentablemente, un enorme retroceso en todos los hospitales del país, como suponíamos no podía ser de otra manera, dada la situación que estamos atravesando.

Laprensa se ocupó de mi libro y el libro fue al teatro, cuando digo la prensa digo Clarín, Página 12, etc. Son artículos que seguramente habrán visto por ahí, pero una nota publicada en la revista Para Ti, casi me costó la entrada a la Colonia, si no me la ha cortado ya. Voy a tener que llamar para saberlo,para no tener que viajar de gusto, porque tengo serias dificultades con partedel personal y el rechazo que por mí sienten, lo han manifestado en esteFestival de Artistas Internados en Chapadmalal, Mar del Plata.

Esto tiene que ver con las denuncias que se habían hecho en la Colonia en la Auditoría del Pami y lo que yo dije con respecto a eso – que como es muy breve y si a ustedes no les parece mal – yo lo leería porque es, absolutamente, lo  que pienso de los manicomios. El título de la nota es:

 

Los manicomios no sirven

"Las fotos que tomó la Auditoría del Pami son las que yo vi durante tres años todos los días, éste es el trato habitual que reciben los internos, a los pabellones no se puede entrar por el olor y las condiciones infrahumanas, lo único que importa es que los enfermos no molesten, entonces, se usan cadenas y rejas,verdaderos métodos del medioevo, no hay personal suficiente para pacientes que necesitan atención personalizada, hay muertes dudosas que no se pueden llamar asesinatos porque no tengo pruebas.

Cuando yo estaba en la Colonia pedimos explicaciones por la muerte de un compañero,era vox pópuli que lo habían mandado a asesinar pero nadie nos respondió ¿cómo nos iban a dar explicaciones a los pacientes? Ahí adentro estás sólo;  si a mi mamá le dicen que me morí de un paro cardíaco viene y me entierran.

Pero las perversidades no son sólo de la Colonia Montes de Oca, por ejemplo, a mí una vez me tuvieron cinco días atada en el Moyano, simplemente porque el enfermero se había olvidado, también pasa en el Borda, pero para todo hay una justificación. Justificarse es gratis, pero eso es desidia, abandono de personas, abandono de personas indefensas que no cuentan con el menor socorro.Por supuesto que hay gente de buen voluntad, son excepciones.

El problema son los manicomios, que está probado que no sirven, no hay relojes, la gente se olvida de cómo es, y termina agradeciendo tener un plato de comida.Está demostrado que lo mejor son las pequeñas comunidades terapéuticas, como pide la OMS, no más de trescientas personas.

Pero  instituciones como Montes de Oca persisten porque mueven mucha plata y dejan  lugar para la corrupción, y en eso está metido todo el mundo, desde los que se llevan la carne a la casa, hasta las autoridades y los sindicatos.

Basta de no ocuparse, las sociedades insensibles, de que sean maltratadas miles de personas, y que a esos campos de concentración se los llame hospitales.

Y hay cómplices: la gente, la prensa, los familiares, los profesionales y los corruptos, ¿es que nadie está exento?"

 

Por este artículo es que he tenido algunos problemas para volver a ingresar a ver a mis compañeros a la Colonia, pero pienso que el tiempo cura todas las heridas…y si no, iré acompañada, qué vamos a hacer.

Digo ésto de ir acompañada porque cuando denunciamos el asesinato de Omar, una persona de uno de los sindicatos –dentro de la Colonia hay dos sindicatos, ATEy UPCN- me tiró un auto encima, yo no lo relacionaba con nada de lo que estaba pasando y no lo hubiera relacionado jamás si no fuera que el tipo dice:“Quedate calladita que la próxima vez…” Los sindicatos.

Y ahora fue La Guacha la que me puso en su tapa. La Guacha es una revista de poesía que este bimestre decidió tratar el tema de arte y locura. Y más allá de lo que dicen de mí (les comento que es una nota que me refleja bastante), hay también dos compañeros, dos poetas del Borda, amigos, hermanos, que amo mucho y dos artistas maravillosos del Frente de Artistas del Borda.

La  prensa a veces se ocupa de la locura porque es un tema que vende revistas, a   veces se ocupa mal, a veces ayuda que se ocupe y a veces es un desastre. De todas maneras nada cambia demasiado para nosotros, y si está cambiando, comol es decía, no está cambiando para mejor.

Quisiera dejar esta clase aquí.

-C: No sé qué hubiera pasado si vos te hubieras mantenido, aparentemente y para el afuera, sin delirio y que tu delirio lo vivieras sólo adentro de las sábanas.

-P:No, claro, no podemos saberlo. Lo que yo creo es que las cosas han cambiado, a  Antonín Artaud le metieron noventa electroshock, si bien el electroshock es una práctica usual en la Colonia, todavía se aplica porque dicen que pone menos agresivos a los oligofrénicos, yo no sufrí electroshock y han cambiado detalles, pero yo creo que el tema de fondo frente al tratamiento de la locura hace siglos que es el mismo.

No hay tanta saña con otras patologías, yo creo que locura y SIDA, son temas… es lo que nos compromete desde el sexo y lo que compromete nuestras cabezas, y la  cabeza aún más, entonces, tiene que ver con otras cuestiones que son inherentes al humano y es que nadie está exento ni de la locura, ni del SIDA. Creo que el terror es ese.

Hay gente que sostiene: “No, si llegaste a los cuarenta años y no te enloqueciste…”¡Las re pelotas! He visto en las guardias de los hospitales gente, ni hablemos  de demencia senil que fue visto por todos los que tuvimos abuelos, pero les hablo de brotes a cualquier edad del almanaque, y en una situación traumática,un shock, una internación cualquiera…

Yo  generalmente planteo las cosas desde un lugar bastante cruel porque hace falta  mucho compromiso, mucho trabajo para cambiar algo chiquito, no hablemos de lo macro. Hablo de ayudar a una persona cuando sale a que se reinstale en el mundo, a hacer una casa de medio camino, con un proyecto, y poder estar con diez compañeros peleándola para ver si podemos juntos.

Pero desde lo macro vamos para abajo, y al no haber comida, hay más corrupción y al no haber dinero, se achica cada vez más el dinero que se les da a loshospitales, por lo tanto los retornos, las cometas, etc., etc.. La carne, me cuentan los muchachos, que ya no la ven y cuando la ven es incomible y yo voy todas las semanas al Borda.

Tal vez yo apunto con esta clase a que cuando pasen por el paredón del Borda sientan que no siempre del otro lado está la enfermedad y de éste la salud y  que sientan que en última instancia, aunque así fuere en el peor de los casos,que eso es la enfermedad, necesitan muchísimo de un cigarrillo, de un poco de yerba y de un gesto humano, un poquito de ternura.

Cuando dije que paraba era porque quería charlar libremente, no estar acá en el lugarde tener que decir cosas.

-A:¿Con qué patologías entran a los manicomios del Estado?

-P:Con la pobreza, la primera, y la segunda es cualquier crisis que tengas.

Yo tengo cuatro diagnósticos, pero te voy a decir que uno de ellos es el que megustó más a mí y le gustó más a mi psiquiatra, al que más simpatía le tuve, así que descubrimos que soy bipolar, por lo tanto me pueden enchufar de cualquier lado, y funciono (risas).

Esto tiene que ver con la antigua psicosis maníaco depresiva y dicen que se controla  con litio, nadie sabe por qué –y eso dice el prospecto- no se sabe por qué,pero el litio funciona. En mi caso, como ya hace muchos años que consumo litio,me lo dan con Tegretol, que es un antiepileptoide y además me estaban dando Lapenax, que es un antipsicótico con efecto residual de última generación y me lo sacó mi nuevo psiquiatra que me dijo: “¿Cuándo estés loca qué te doy?”entonces ahora me da Valium para dormir.

Cuando recién salí, creo que me hice a mí misma saliendo de un lugar muy denso, muy espeso, que no era precisamente esa vegetación, pero tiene que ver con eso, me dibujé de varias maneras.

Yo  en el manicomio me dibujaba y dibujaba, porque necesitaba rodearme de objetos bellos y como no tenía objetos personales, ni cosas lindas, me dibujaba los girasoles y los pegaba, o dibujaba esas cosas para tener cuadros en esas paredes donde, generalmente, no nos dejaban pegar nada. Cuando se rayaba la enfermera había que sacar todo, pero total, los dibujos se vuelven a hacer y listo.

El tema era cuando quería escribir y no tenía birome.

Los otros días estaba leyendo una carta de Antonín Artaud a un escritor amigo que   le decía, desde el manicomio de Rodez donde estuvo siete años, le decía: “te escribo con lápiz porque no tengo tinta”, y yo me acuerdo cuando escribía versos intermitentes, de a ratos, con la  birome de la enfermera que la venía a buscar cada vez que tenía que hacer un parte. Entonces aunque ustedes no crean, cuando visiten el Borda –digo el Borda porque tengo un especial amor por el Borda y porque es al que vamos y estamos más cerca, pero al que vayan-  lleven objetos, que en sus casas debe haber y a veces están jodiendo, como  encendedores, lapiceras, jabones, yerba y cigarrillos. A veces uno no sabe qué llevar. Es dura la vida ahí dentro sin tabaco, cuando hay tabaco y no hay otros… yo los armé un tiempo, por suerte sabía hacerlos, el tema era que teníamos tabaco pero nadie sabía armar, además los armábamos con papel de diario porque no teníamos papelillos, siempre había una cosa y faltaba la otra,es típico de la pobreza y allá de la pobreza exacerbada, y al papel de diario hay que mojarlo de una manera… uno fumaba un poquito, el calor lo secaba y se te desarmaba todo.

Cuando  hagan la visita, que en primero la tienen que hacer en algún momento del año, y quieran quedar bien con los muchachos con alguno de estos objetos, el jabón,por ejemplo, es muy útil, los que no tenemos familia o están sin familia no recibimos esos objetos.

Que te regalen algo es muy importante, por eso no me quería ir de aquí sin leerles un poema que lo tomé de un verso de Juancito Caminador de Raúl Gonzáles Tuñón y se llama "Eche veinte centavos en la ranura". Este poema en realidad lo escribí yo, pero me lo dictó un compañero, Aldo, un chico que hace muchos años que está en la Colonia y cuyo diagnóstico es oligofrénico moderado, pero que podría perfectamente estar de este lado, muy trabajador, muy dispuesto,sabe hacer muchas cosas. Y él me dijo: “Mirá, deciles a éstos, vos que sabés escribir, que cuando vienen a mi casa me tienen que saludar. Porque este lugar es mi casa ¿por qué, si yo voy a saludarlos ellos, a mí no me dan la mano o no me saludan?” Entonces yo escribí:

 

“Eche veinte centavos en la ranura”

“Eche veinte centavos en la ranura…”

 y  pase.

-voy a mostrarle un mundo-

un contrauniverso, acaso.

Un pedazo de realidad, que casi seguro,

usted teme y desconoce,

y porque desconoce, teme.

De salvoconducto,

le vamos a pedir –es cierto-

un cigarrillo,

una moneda, para comprar yerba y azúcar.

Pero,vaya sabiendo…

a veces, pedir es una excusa.

Queremos ser mirados

oídos

saludados

Pero si el susto no lo paraliza, todavía,

digo…por verse tan rodeado,

dé otro paso…

le falta lo mejor, le aseguramos.

¡Ah!

Si por esas cosas de la vida,

le anda haciendo falta

un  poco de ternura…

(que es escasa afuera, lo sabemos)

“Eche veinte centavos en la ranura…”

 

Este es el poema que escribió Aldo Castillo, y que yo traduje.

Los que van al manicomio tienen que ir bien aconsejados, y no se pueden ir sin los:

 

Consejos para Visitantes

Si usted hace caso omiso

de nuestra sonrisa desdentada,

de las contracturas,

de las babas,

encontrará, le juro, un ser humano.

Si mira más profundo todavía,

verá una historia interrumpida,

que hasta por ahí, es parecida…

Si no puede avanzar,

si acaso le dan náuseas o mareos…

no se vaya…

antes, por lo menos,

deje los cigarrillos.

 

Bueno señores, ésto fue lo mío y espero no haberlos hecho sufrir demasiado.

( Marisa Wagner)

FIN

 





Comentarios

Sra Wagner. Deseo ponerme en contacto con usted. ¿odria escribir unas lineas a mi correo? Muy agradecida.

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